
El multimillonario tecnológico Peter Thiel encuentra un nuevo refugio: Argentina
Se ha dicho que la llegada del empresario al país sudamericano está motivado en parte por su preocupación por el futuro de Estados Unidos y por compartir ideología con el presidente Javier Milei
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El torneo del sábado en el club de ajedrez de Buenos Aires recibió a su alineación habitual de jugadores, entre ellos un contador, un universitario y niños en edad colegial. Pero esta vez había un nuevo participante, encorvado junto a ellos sobre las diminutas mesas de madera del club: Peter Thiel, el empresario tecnológico multimillonario de derecha y donante de Donald Trump.
Thiel —quien, según uno de los participantes, “no jugó mal” y quedó tercero— había dejado recientemente sus hogares en Los Ángeles y Miami para establecerse a miles de kilómetros de distancia, en la capital argentina.

En los dos últimos meses, Thiel se reunió con el presidente del país, Javier Milei, y con sus ministros; compró una mansión en uno de los barrios más exclusivos de Buenos Aires, y organizó una cena con la élite empresarial local en la que habló del anticristo, uno de sus temas de conversación favoritos, según funcionarios argentinos y personas familiarizadas con las actividades de Thiel.
Thiel, que tiene un historial de coleccionar países de respaldo como cobertura de sus apuestas contra Estados Unidos, está considerando Argentina como otro plan B, según dos personas familiarizadas con su manera de pensar. Nacido en Alemania y criado en Estados Unidos, obtuvo la nacionalidad neozelandesa en 2011 y solicitó el pasaporte en Malta en 2022.
Su nuevo afincamiento en Argentina está motivado, en parte, por su preocupación por el rumbo de Estados Unidos, según dos personas familiarizadas con sus ideas, en particular de California, donde una iniciativa en la boleta electoral de noviembre podría derivar en un importante impuesto a los multimillonarios.
Argentina, una nación relativamente aislada de los posibles conflictos en el hemisferio norte, también encaja como posible refugio de otros riesgos sobre los que Thiel ha advertido de manera pública: una guerra nuclear y la inteligencia artificial desbocada.
Pero Thiel también se ha sentido animado por lo que ha descubierto en Argentina, pues ha encontrado armonía con el gobierno libertario radical de Milei y se ha enamorado de la vitalidad de Buenos Aires, dijeron estas personas. Estas personas, y otras familiarizadas con las actividades y conversaciones del multimillonario sobre el país, hablaron con la condición de mantener su anonimato para poder referirse a conversaciones privadas.
Thiel no respondió a una solicitud de comentarios.
Para subrayar su confianza en el país, Thiel, de 58 años, ha trasladado temporalmente a su familia a Argentina y ha inscrito a sus dos hijas en una escuela local, dijeron dos de estas personas. El gobierno argentino también ha estudiado la posibilidad de ofrecer al multimillonario la residencia permanente o incluso la ciudadanía, dijo una persona familiarizada con los planes de Thiel, aunque por el momento no está claro si aceptaría.
Un portavoz de Milei negó que se hubiera considerado esa oferta. El gobierno argentino está trabajando actualmente para establecer un programa de “pasaporte dorado” que permitiría obtener la ciudadanía a quienes realicen grandes inversiones en el país.
“Aprovecho esta ocasión para decirles a todos los billonarios del mundo que quieren huir de países cada vez más regulados, con mayores impuestos y Estados que persiguen a sus ciudadanos, que son bienvenidos a la república Argentina, la nueva tierra de la libertad”, dijo el mes pasado Manuel Adorni, jefe de gabinete de Milei, ante el congreso, respondiendo a una pregunta sobre Thiel.
Thiel, añadió, “está interesado en las reformas profundas que estamos llevando adelante”.
Un aliado ideológico
Argentina puede ser un lugar improbable para un multimillonario en busca de estabilidad. El país ha atravesado casi un siglo de inestabilidad, empañado por golpes militares y espectaculares colapsos financieros personificados por una inflación de tres cifras.
Pero en Milei, Thiel tiene un aliado ideológico. Los dos comparten una aversión por los impuestos, el socialismo y el “wokismo”, una etiqueta negativa que los críticos utilizan para describir la política progresista.
Milei, desde que llegó a la presidencia en 2023, ha intentado remodelar la economía argentina y ha impulsado una desregulación generalizada y recortes del gasto público. Ha intentado atraer inversiones extranjeras para los recursos naturales del país, como el petróleo, el litio y los minerales de tierras raras.
Thiel y Milei se conocieron en persona por primera vez en 2024, en una reunión mediada por Alec Oxenford, un exempresario de la industria tecnológica que ahora es embajador de Argentina en Estados Unidos, según una persona familiarizada con la reunión que solicitó el anonimato para compartir públicamente detalles privados.
Oxenford, cuya empresa de mercados en línea, OLX, recibió financiación de la empresa de capital riesgo de Thiel hace más de 15 años, había estado animando al entonces nuevo presidente argentino a reunirse con empresarios estadounidenses influyentes.
Thiel, quien se ha opuesto vehementemente a los impuestos en Estados Unidos, se interesó más por Argentina después de que grupos políticos de California empezaran a debatir una iniciativa electoral que aplicaría un impuesto del 5 por ciento sobre los activos de los multimillonarios del estado. A finales del año pasado, Thiel empezó a considerar la posibilidad de cortar lazos con el estado, y empezó a explorar la posibilidad de vivir fuera de California.
Thiel empezó a considerar seriamente Argentina como lugar para vivir, al menos temporalmente, hace aproximadamente un año y comenzó a buscar propiedades inmobiliarias en Buenos Aires, dijeron las dos personas familiarizadas con sus ideas. Dijeron que también contrató a una persona especializada en la venta de arte para que amueblara su casa.
Desde que llegaron a Buenos Aires en abril, Thiel y su marido, Matt Danzeisen, han cenado en casa del ministro argentino de Desregulación, Federico Sturzenegger, dijo una persona familiarizada con la cena, y se han reunido con el ministro de Economía, Luis Caputo.
El multimillonario y un socio de su empresa de capital riesgo, Founders Fund, también pasaron un rato con Milei el mes pasado en la casa presidencial. En una entrevista concedida a un canal de transmisión en continuo tras ese encuentro, Milei dijo que se trataba de una reunión entre dos personas de ideas afines y que Thiel le preguntó cómo se aseguraría de que el liberalismo perdurara en Argentina más allá de su presidencia.
“Es un anarcocapitalista que encuentra un anarcocapitalista que está llevando las cosas a la realidad”, dijo Milei.
Un país de respaldo
El interés de Thiel por Argentina no se debe únicamente a su alineamiento con las políticas de Milei.
También parece que Thiel simplemente disfruta de la vida argentina. Asistió al partido de fútbol más famoso de Argentina —entre los rivales de Buenos Aires River Plate y Boca Juniors— y viajó a Bariloche, una estación de montaña junto a un lago, en la Patagonia.
El mes pasado, en la mansión de Thiel en Buenos Aires, economistas influyentes y ejecutivos argentinos se reunieron con el multimillonario para hablar de la historia y la economía del país, antes de que la conversación se centrara en el anticristo, según dos personas familiarizadas con la reunión.
Algunos de los asistentes no sabían qué pensar de las reflexiones apocalípticas de su anfitrión, sobre una entidad que, según ha advertido en conferencias, podría establecer un gobierno mundial totalitario, pero escucharon con atención.
El torneo de ajedrez de este mes en el barrio de Almagro fue un evento más animado. Thiel, el jugador mejor clasificado de la competición, posó para las fotos mientras llevaba su medalla de tercer lugar y se quedó a jugar al ajedrez con un niño, dijo Rafael Jabie, terapeuta, que quedó de segundo.
Milei y sus seguidores se han apresurado a acoger al multimillonario como a uno de los suyos.
“Ya es más argentino” que los izquierdistas, escribió en la red social X Juan Pablo Carreira, que dirige las comunicaciones digitales de la presidencia argentina, utilizando un término ofensivo para referirse a sus oponentes políticos.
Daniel Parisini, un comentarista de derecha cercano a Milei, publicó una imagen generada por IA de Thiel sentado frente a una parrilla mientras que otros crearon imágenes del magnate comiendo milanesa en una casa argentina.
En una nación polarizada, que cambia rápidamente en el mandato de Milei, la presencia de Thiel ha sido vista de forma muy distinta por todo el espectro político. Los partidarios del gobierno consideran que la presencia del capitalista de riesgo es una prueba de que Milei ha tenido éxito al tratar de convertir a su país en un paraíso para los inversores extranjeros. Los críticos de Milei, sin embargo, lo ven como otro ejemplo de que el país se está vendiendo al capitalismo desenfrenado.
“Lo de Peter Thiel es terrible”, escribió en X Elisa Lilita Carrió, política argentina, mencionando Palantir, la empresa de big data que cofundó y que ahora preside. “Y que se instale en la Argentina es aún peor”, añadió.

Otros han difundido teorías de que venía para inmiscuirse en las elecciones presidenciales del año que viene, construir grandes centros de datos o apoderarse de los datos personales de los argentinos con Palantir, que mantiene profundas relaciones con el gobierno estadounidense.
La única inversión conocida de Thiel hasta ahora ha sido en bienes inmuebles personales. Aparte de la vivienda en Buenos Aires, situada frente a la casa de una de las actrices más famosas de Argentina, Thiel también ha comprado un terreno en la vecina Uruguay, dijo una persona familiarizada con la compra.
La propiedad uruguaya, en extensas praderas llenas de ranchos, está cerca de Punta del Este, un glamuroso destino turístico en el océano Atlántico que la gente llama los Hamptons de Sudamérica. Algunos observadores han especulado con que podría incluir un búnker para refugiarse del apocalipsis nuclear.
No sería el primer millonario que piensa en el Cono Sur como lugar para refugiarse del Armagedón nuclear. Martin Varsavsky, un empresario tecnológico hispano-argentino cercano a Thiel, ha construido un rancho en la ciudad argentina de Mendoza, que ha dicho ver como un refugio potencial en caso de la Tercera Guerra Mundial.
Varsavsky ha planteado la hipótesis de que Argentina no resultaría afectada en absoluto si el hemisferio norte fuera arrasado por una guerra nuclear.
“En el momento en que China tome Taiwán o Rusia tome Lituania, yo estaré en Buenos Aires”, dijo. “Es bueno tener un plan B para la civilización”.




