Por favor, no toquen a los auxiliares de vuelo
Con anuncios, parches y delantales, los auxiliares de vuelo piden a los pasajeros: nada de tocar, por favor
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WASHINGTON.- Michelle Montez, auxiliar de vuelo desde hace 20 años, dijo que casi no hay vuelo en el que alguien no la toque, le dé golpecitos o la toque de alguna otra manera.
“Es casi una rareza cuando no sucede”, afirmó.
En un video del “Jumpseat Chronicles Podcast”, que presenta junto a sus colegas Joshua Boyd y Darion Foy, el trío comentó que escuchó la queja de múltiples personas en la industria y que ellos mismos la experimentaron: recibir toques en el brazo, en el costado, en la parte trasera. Muchos lo consideran una invasión, incluso si los pasajeros no actúan con malicia.
“Podés hablar con cualquier auxiliar de vuelo de cualquier aerolínea y todos estarán de acuerdo en que es algo que no soportamos y con lo que lidiamos tan a menudo que es una locura”, dijo Foy, quien contó que le pellizcaron la cola varias veces.
Los auxiliares de vuelo saben que los necesitás, ya sea para una bebida o un snack, para llevarse la basura o para responder a una pregunta. Pero realmente quieren que comuniques tus necesidades sin usar el contacto físico. Es una situación que ocurre tan frecuentemente en los aviones que algunos miembros de la tripulación usan parches, cordones o delantales con la súplica de “no tocar”.
Sara Nelson, presidenta internacional de la Asociación de Auxiliares de Vuelo-CWA, dijo que puede haber varios factores en juego. Los pasajeros y la tripulación están en espacios reducidos dentro de un avión. Los viajeros pueden sentir que los auxiliares de vuelo son “parte del mobiliario”. La gente está fuera de su rutina.
“Todas esas cosas se unen para crear esta dinámica donde podrías hacer algo que nunca pensarías hacer en otra situación”, dijo Nelson.
Los auxiliares de vuelo preferirían que los pasajeros interactúen con ellos como lo harían con empleados en cualquier otro lugar de trabajo, dijo Sam Wilkins, auxiliar de vuelo desde hace 28 años y primera vicepresidenta de TWU Local 556, el sindicato que representa a los auxiliares de vuelo de Southwest.
“Probablemente no entrarías a un restaurante a tocar a tu mozo”, dijo Wilkins. “No entrarías a una cafetería a agarrar la camisa de tu barista”.
Señaló que la mejor manera de llamar la atención de un auxiliar de vuelo es hablarle, seguido de un gesto o un saludo con la mano. Los miembros de la tripulación instaron con frecuencia a los viajeros a no abusar del botón de llamada para pedidos simples, pero Wilkins dijo que es una buena opción para un asunto urgente, incluida una emergencia médica. Enfatizó que la prioridad principal de los auxiliares de vuelo es la seguridad por encima del servicio al cliente.
Boyd, uno de los presentadores del podcast y auxiliar de vuelo desde hace 11 años, dijo que si hay que elegir entre tocar o usar el botón: “Preferimos que presiones la luz de llamada”.

Lucie Fink, creadora de contenido sobre estilo de vida y presentadora del podcast “The Real Stuff”, estaba en un viaje de trabajo el año pasado cuando quedó en el centro de la conversación. Después de que la auxiliar de vuelo pasó junto a ella y se detuvo, Fink pensó que la había pasado por alto mientras tomaba los pedidos de bebidas. Contempló presionar el botón de llamada para pedir un vaso de hielo, pero pensó que podría resultar pasivo-agresivo con la auxiliar de vuelo parada una fila detrás de ella.
Recuerda haber apoyado la mano en el codo de la mujer y preguntarle si podía molestarla para pedir un poco de hielo. La auxiliar de vuelo se giró hacia ella y dijo, “muy fuerte y de forma brusca... ‘no toque a los auxiliares de vuelo’”, contó Fink. Dijo que se sintió avergonzada y como un alumno al que un docente llama la atención en clase, pero publicó un video en redes sociales después del hecho describiendo la experiencia porque pensó que otros podían sentirse identificados.
Fink, de 33 años, dijo que no se había dado cuenta de que llamar la atención del auxiliar de vuelo de esa manera sería ofensivo, pero ahora en los vuelos intenta evitar el contacto de forma consciente. Cada vez que publicó el video, generó una discusión más amplia sobre si es socialmente aceptable tocar a otra persona.
“A algunas personas no les gusta que las toquen y algunas tienen traumas por haber sido tocadas”, dijo. “Creo que a los auxiliares de vuelo los tocan todo el día, así que se entiende”.
Por su parte, los auxiliares de vuelo podrían necesitar hacer contacto con los pasajeros, a menudo si alguien está dormido y necesita mover su asiento a posición vertical para el aterrizaje u otra razón relacionada con la seguridad. Nelson dijo que hay discusiones durante la capacitación sobre qué hacer en esos casos.
“Repasamos cuál es una forma apropiada de hacer eso y cuál no lo es”, dijo.
El problema de los toques existe en un contexto problemático más amplio: cuando la Asociación de Auxiliares de Vuelo encuestó a sus miembros en 2018, el 18% dijo que había experimentado acoso sexual físico por parte de pasajeros en el último año, incluyendo tocamientos, manoseos y agarres.
Nelson dijo que cuando habló con los auxiliares de vuelo sobre sus experiencias, muchos dijeron que habían “comprendido que esto es parte del trabajo”, una revelación que aún la conmovió en una entrevista reciente con The Washington Post. Dijo que el sindicato trabajó para realizar cambios en nombre de los auxiliares de vuelo, incluida la incorporación de la agresión sexual en una ley que prohíbe la interferencia con los miembros de la tripulación y el aumento de las multas por estas conductas.

Wilkins dijo que los auxiliares de vuelo también son conscientes de la amenaza de agresiones; los casos de pasajeros conflictivos aumentaron durante la pandemia de coronavirus, con episodios de violencia dirigidos en ocasiones a la tripulación de cabina. Aunque esas cifras bajaron desde los picos del Covid-19, siguen siendo más altas que en 2019.
Los auxiliares de vuelo están capacitados para reducir la tensión en situaciones difíciles, lo cual puede ser útil cuando alguien los toca. Nelson dijo que ha sido testigo de algunos que usan el humor para establecer de manera preventiva una regla de no contacto en la cabina.
Boyd dijo que no quiere crear una situación hostil, un momento viral o una interacción incómoda para un pasajero. Pero si alguien lo toca más de una vez, podría intentar ponerse a la altura de los ojos para una charla personal con algo de levedad.
“Sabés, agradezco que quieras mi atención”, podría decir. “Sin embargo, no tenés que tocarme para obtenerla. Solo quiero escuchar tu dulce voz”.
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