Máxima Zorreguieta deslumbró con un look “total orange” y joyas históricas en su visita a la Casa Blanca
Junto al rey Guillermo de Países Bajos, estuvieron en Washington D.C. y compartieron una cena con el presidente Donald Trump y la primera dama, Melania Trump
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Esta semana, la reina Máxima regresó a los Estados Unidos, país en el que vivió y trabajó allá por los años 90, en el marco de una visita de trabajo y en compañía de su marido, el rey Guillermo Alejandro. Tras cumplir compromisos en Filadelfia, los monarcas se dirigieron a Washington D. C. y compartieron una cena con el presidente Donald Trump y la primera dama, Melania Trump, en la Casa Blanca. Como era de esperarse, la monarca nacida en la Argentina dio que hablar con su look: una pieza de su guardarropa nunca antes vista en un color que no la dejó pasar desapercibida.
Los reyes de los Países Bajos aterrizaron en Filadelfia, Pensilvania, durante la mañana del lunes 13 de abril. El cronograma de actividades comenzó ni bien bajaron del avión. Entre sus compromisos se incluyeron desde un encuentro con el gobernador Josh Shapiro hasta una visita al Independence Hall, reuniones con empresarios y un recorrido por el Jefferson Health Training Complex, el espacio de entrenamiento de Philadelphia Eagles, el equipo de fútbol americano local.
Caída la tarde, se trasladaron a Washington D.C. para asistir a una recepción “para establecer contactos con representantes de empresas neerlandesas y estadounidenses, instituciones culturales y el gobierno de Estados Unidos”, según advirtió la casa de Orange-Nassau. Luego, se dirigieron a una cena en la Casa Blanca junto al primer ministro de los Países Bajos, Rob Jetten. Al llegar, fueron recibidos por el presidente y la primera dama.
Tras los saludos protocolares, hubo una breve sesión de fotos que permitió capturar las vestimentas elegidas para la ocasión. Máxima Zorreguieta lució elegante y sofisticada con un vestido midi naranja, el color de los Países Bajos, de manga francesa y cuello cerrado con un efecto drapeado en la parte delantera y un cinturón para definir la silueta. Si bien es popularmente conocida por ser la reina de la moda circular y usar sus prendas una y otra vez, en esta ocasión estuvo de estreno. No obstante, de todas maneras eligió a una de sus casas de moda de mayor confianza, Claes Iversen.

Para complementar el look, usó un par de stilettos —su calzado característico— en color marrón de Gianvito Rossi y un clutch a tono con el vestido. En cuanto a los accesorios, optó por piezas en plateado: un prendedor sobre el hombro derecho de brillantes y piedras anaranjadas con un par de aretes a juego que pertenecieron a la reina Juliana, la abuela del rey, y varios brazaletes. El maquillaje fue sutil en tonos marrones y llevó el cabello suelto con unas leves ondas.
Por su parte, la primera dama de los Estados Unidos lució un vestido blanco con un aplique de gasa negra en la parte superior que formaba un patrón floral desde el hombro a la parte inferior de la falda. Se trató de un diseño de corte midi, cuello redondo y sin mangas de la firma Erdem, al que complementó con unos stilettos negros y unos pendientes de brillantes.
Tras la cena, los monarcas pasaron la noche en la Casa Blanca. Este martes 14 de abril se dirigirán a su tercer y último destino, Miami, donde permanecerán hasta el miércoles.
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